Consideramos que la carrera de educación Inicial es la profesión más hermosa y a la vez muy importante para nuestra sociedad y para mejorar el mundo, ya que es la etapa fundamental para desarrollar distintas habilidades y destrezas, es la base para todas las etapas de desarrollo que vendrán posteriormente, asimismo al formar a los niños y niñas en su temprana edad, debemos inculcar valores imprescindibles y enseñarlos con amor, como dice la frase de Arístoteles "Educar con el corazón", ya que son seres con emociones y sentimientos. De tal forma generar un cambio en sus vidas y aún más en la sociedad. Todo ello considerando que los niños son nuestro presente y futuro en la sociedad.
Esta carrera ha sido elaborada para personas que tengan el compromiso, la responsabilidad, creatividad y empatía hacia los demás y sobre todo que disfruten del trabajo y del juego con niños pequeños, y que sean, además, sensibles a sus necesidades e intereses y capaces de propiciar oportunidades de aprendizaje que desarrollen el potencial de los niños y niñas.
Elegir la carrera de educación Inicial requiere de un gran compromiso humano y social, en donde el educador o educadora debe tener la capacidad de ser un agente mediador, que guía, orienta, retroalimenta y motiva constantemente en las distintos sucesos o actividades que se van realizando.
Ser profesora de educación Inicial significa centrar nuestro esfuerzo, conocimiento, amor y respeto, en el desarrollo del niño. Y teniendo una concepción clara del niño(a), que viene a ser que los niños y niñas son únicos y diferentes, son capaces de realizar distintas actividades inimaginables, de solucionar problemas de la cotidianidad. Por ende es necesario tener en cuenta que estos aprenden mediante el juego, la manipulación, la experimentación y observación, siendo partícipes de la enseñanza - aprendizaje. Entonces el trabajo del docente en esta etapa es un gran reto, ya que debe estar preparado para responder las necesidades, intereses y características de los dicentes, a su vez, tomando en cuenta que tienen su propio ritmo, y por tanto el adulto tiene que adaptarse a los niños y niñas, y no ellos al adulto.
"SOY MAESTRA POR VOCACIÓN Y CONVICCIÓN"

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